[1]Faltan pocos días para la Feria del Libro, aunque más que feria debería llamarse exhibición. Lo que yo entiendo por “feria” es un espacio donde aparte de ver los libros y participar de alguna conferencia, se va a encontrar ofertas. Esto casi nunca se da, sobre todo en la Feria que se hace en el Jockey Plaza. De todas maneras, con ofertas o no, mis cuentas indican que estoy prohibida de comprar cualquier libro durante esos diez días. Iré e intentaré, con todas mis fuerzas, evitar la tentación. [2]
Ir a la Feria del Libro es, para los escritores, un acto inconsciente (o demasiado consciente) de posería en mayor o menor medida. El que diga que no es así, que tire el primer librazo.
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Este año parece que la feria va a estar interesante. El país invitado es Chile, y aunque no he leído a ninguno de los escritores chilenos que vienen, me gustaría leer a Lemebel, Eltit y quizá Fuguet. Supongo que después habrá oportunidad, sobre todo si puedo robar algún libro dada la situación de mis cuentas citada anteriormente.
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Una de las que viene y he leído es Gioconda Belli, pero no puedo todavía clasificarla. Es decir, aún no he leído tanto de ella como para sacar si es de las escritoras que no pasa nada con ellas (Allende, Esquivel, Serrano, por ejemplo) o si es de que las que considero muy buenas (Valenzuela y Lispector, por citar a mis preferidas). Quizá me anime a ir a su presentación, aunque lo que más me llama la atención de Gioconda es su antigua militancia en el partido sandinista y no su literatura.
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El año pasado estuve en esta Feria como “no escritora”; es decir, todavía no era una “escritora pública” porque no había publicado, aunque el libro ya estaba a punto de salir. Algunas cosas curiosas que me pasaron ese año fue que me presentaron a Edmundo Paz Soldán utilizando la palabra “narradora” después de mi nombre; ver a dos escritores chupando en el stand de su editorial como buenos (o como si fueran buenos); escaparme de un editor que no me había querido publicar (felizmente, es probable que hubiera tenido más problemas con esa editorial); reunirme con algunas amigas para comentar el último libro de Harry Potter; repartir marcadores para promocionar mi libro; y perder la oportunidad de conocer a Luisa Valenzuela (que vino para presentar una reedición de su primera novela) porque todavía no sabía que existía. Creo que también me perdí la presentación de Liniers, el caricaturista argentino, y creo que Regina alardeó su libro autografiado por él.
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Este año también iré. Probablemente compre libros que no pueda pagar, me pasee por todos los stands buscando algo que despierte mi curiosidad y regale uno que otro de mis libros y ya no esos marcadores que marcaron el inicio de Cromosoma Z que ahora siento que cada vez se acerca más a su final.
Hello Goodbye
PD1: En Porta9 se ha publicado una entrevista que le hice al narrador y poeta Miguel Ildefonso. Se las dejo aquí. PD2: Han publicado Escombros, mi séptima columna en Ekovoces Noticias. Leerla aquí.