Estoy con el "por qué carajo te fuiste sin pensar en lo que hacías" atravesado en la garganta. "Si estuvieras aquí, ella no estaría así, te lo aseguro"... Estoy con el sinsabor de haberla pasado bien para regresar a que me cagues lo bien que la pasé. No quería regresar, quise que el camino se hiciera larguísimo para no tener que girar la llave y enfrentarme a tus gritos o a tu silencio ofendido que no tiene razón de ser. Porque eres tú quien no me deja dormir ni vivir, no soy yo. No soy la culpable de tus angustias ni de tus miedos aunque me lo hayas planteado así. No soy la responsable de que no puedas tranquilizarte. Todo este tiempo solamente he hecho cosas por complacerte - la carrera, las salidas limitadas, el tragarme tantas cosas que tengo dentro - y ahora me acusas de tu descontrol nervioso. Ya me he hartado - me tienes harta - de que no me dejes vivir, solamente VIVIR EN PAZ.
No hago cosas malas, lo juro. Me cuido cuando me acuesto con alguien, no fumo, no he probado drogas, tomo de vez en cuando y ni siquiera te he hecho gozar - o sufrir - algunas de mis borracheras (una o dos, creo yo, no más). Me tengo que caer para levantarme, no puedo estar eternamente en tu burbuja ni repitiendo - también eternamente - las cosas que haces repetirte en cada una de mis salidas. Yo no me meto en tu vida, ¿por qué tienes que meterte en la mía? No eres mi mejor amiga, entiéndelo. Nunca lo fuiste cuando lo necesité, ni a los 16 cuando quería morirme, ni a los 16-17 que una "amiga" me dijo que hacerse daño físico te hacia olvidar el dolor de adentro, ni a los 17 cuando quise estudiar lo que quería, ni a los 18 cuando no pude más con la carrera que me impusiste, ni a los 19 cuando lloraba y reía en cada borrachera por estupideces, ni a los 22 cuando publicaron mi primer cuento en una revista web... No, para esas cosas están las amigas y como tú no estuviste. Conclusión: no eres mi amiga. Estuviste en otros momentos, sí, pero así es, para eso se trae hijos al mundo. No se les trae para tener una compañía, ni para depender de ellos, ni para martirizarlos hasta el hartazgo al que me sometes. A veces siento que te odio y me odio a misma por sentir esto. A veces quisiera desaparecer para siempre a riesgo completo de que me culpes de tu desesperación, angustia y suicidio porque hasta esa amenaza he sentido. No es justo que me regales esa responsabilidad tan grande.
Silencio. Silencio entre las paredes, silencio en esta noche muerta. Tan muerta como yo en este momento. Con la cabeza estallándome, queriendo escapar y con ganas de morir en Paris con aguacero. Ay, 1000 ayes. Desesperación, gritos internos y con otro aguacero - completamente seco - cayendo encima de mis ojos. Y nada ni nadie que me haga sentir mejor en este momento. Ni yo misma.
Hello, Goodbye