Yo no creo en ese programa para mejorar empresas en donde te dicen unas frases muy al estilo Cohelo (puaj, *vomito*) para que sientas que en verdad sí se puede lograr algo cuando das lo mejor de ti para lograrlo. Venga, eso es cierto, no hay que ser genio para saber que cuando algo depende enteramente de ti y de tu esfuerzo, es bastante probable que lo puedas conseguir siempre y cuando nadie te meta una piedra, un tronco o un yunque en el camino. Pero bueno, allá la empresa si quiere pagar cifras de cinco dígitos para nos repitan la misma cantaleta. En realidad, yo disfruté bastante el primer seminario, hasta rompí un tablita mismo karateka, pero ahora es diferente… y ahora ya no puedo creer en esa pseudo doctrina si es que alguna vez creí en serio en ella.Esto pasó el lunes. Yo andaba repartiendo flyers cuando vi llegar a mi jefa con sus tres carteras de siempre, sus lentes de sol como vincha y el periódico en la mano. Y nada, hubiera sido un lunes normal y de mierda como todos si no hubiera subido sólo para enterarme que el dueño de la corporación (el men que dirige el imperio desde la tierra del imperialismo xD) había decido, en contra de la voluntad del gerente general de nuestra sucursal, que mi jefa se fuera de empresa. Pues bueno, cuenta la leyenda que esto pasó debido a los despidos masivos del personal del área comercial que hubo en el mes de septiembre. Al parecer, estos individuos de mala calaña habían escrito mails anónimos al mismísimo dueño de la empresa, y como consecuencia, la semana pasada tuvimos la agradable visita del señor - amén, saca alfombra roja y vístete bonito - que tomó un avión solamente para ver qué carajos pasaba con tanto mail quejoso y malintencionado. Y este señor, que no tiene idea de cómo trabajamos acá, decidió sacar a mi jefa porque tiene "una relación muy estrecha con el gerente", malísima e ilógica excusa para llenar el vacío de excusas o acusaciones contra ella. Ella tenía la camiseta bien puesta, y no miento ni exagero al decir esto, además hacía un excelente trabajo. Conclusión, uno no puede ser amigo del gerente porque si eres, pues bye bye.
Entonces, yo no creo en ese programa, porque ella excedía las expectativas, daba más de lo que le pedían, se exigía a sí misma, no chismeaba, no hablaba mal ni se metía con nadie, se relacionaba bien con todos, etc, etc, etc (o sea todas las cojudeces que te dicen en estos seminarios); sin embargo, ahora está en su casa arreglando su currículum y de seguro levantándose tarde (que envidia eh) por un capricho y por la maldad de la gente.
El sábado tenemos seminario nuevamente, pero esta vez será distinto. Yo no puedo creer en ustedes, señores, si mi oficina está tan silenciosa y vacía porque mi ex jefa se llevó la radio y sus malditas bromas que me hacían reír en medio de tanta mierda.
Hello, Goodbye


